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Nos encontramos con unos de los conocidos cuadros históricos. Antiguamente había muchos y muy variados y en Vilanova i la Geltrú se habían escenificado muchos, por citar algunos: Ball de Rosaura, Ball de Malcasats, Ball dels Voluntaris de l’Àfrica, etc. Eran piezas de teatro popular entre las que precisamente destacaba el Ball d’en Serrallonga por su vertiente bélica y de aventura.
Joan d’en Serrallonga dio pie a un reconocimiento poco merecido y se convirtió en la memoria popular en una especie de Robin Hood catalán, aunque era un simple ladrón de caminos. Tanta fue su popularidad que en el romanticismo Víctor Balaguer publicó la novela “Don Juan de Serrallonga y los bandoleros de las Guillerias”. Todo ello, urdió la leyenda que después provocó que nacieran obras de teatro popular que antes citábamos, que hablaban de este bandolero, y que más tarde también fuera llevado al cine en varias ocasiones.
El Ball d’en Serrallonga estaba extendido por toda Cataluña. En cada pueblo había variantes distintas. Se trataba de escenificar, en la plaza o en las calles principales del pueblo o ciudad, la vida, aventuras, encarcelamiento y la muerte del bandolero.
La versión actual se limita a una parte del “baile”, la presentación de los bandoleros a Joan d’en Serrallonga y a su mujer, y la conjura por parte de todos ellos de adentrarse en la vida del bandolerismo. Los versos fueron adaptados a partir de unos que ja existían, pero que eran de una cualidad lingüística y literaria muy pobre.
Los personajes que acompañan a Joan d’en Serrallonga son muy variados y cambian según la versión, la principal, es su compañera Joana de Torrelles, de los demás bandoleros que lo acompañan, la imaginación popular les puso nombre de bandoleros famosos, aunque en algunos casos no son ni tan solo coetáneos de Serrallonga, como por ejemplo: Perot de Rocaguinarda, bandolero catalán de gran renombre, pero que no pertenece a la época de Joan d’en Serrallonga.
El vestuario de Joan d’en Serrallonga es el propio de un caballero del siglo XVI: capa negra, sombrero con plumas, zapatos o botas con hebillas,... La Joana, vestido típico de catalana y los bandoleros también el traje típico catalán con la incorporación de una manta en los hombros. Todos llevan trabucos menos la Joana y el hijo que llevan pistola de la época. En la actualidad son doce los componentes y van acompañados de un grupo de “grallers”.
L’Agrupació de Balls Populars recuperó este “baile” en el año 1982, siendo en 1953 la última vez que se había interpretado en Vilanova i la Geltrú.
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